jueves, 24 de noviembre de 2022

Y BUSQUÉ ENTRE ELLOS

 

Y BUSQUÉ ENTRE ELLOS HOMBRES QUE HICIESE vallado y que se pusiese en la brecha delante de mí, a favor de la tierra. – Ezequiel 22,30-

Dios dice que él está buscando a alguien que esté dispuesto a ponerse en la brecha, en ese lugar ancho y vacío donde algo está faltando. El evangelizar, la adoración, la enseñanza, la predicación, las buenas obras y el ministerio de jóvenes están bien cubiertos, pero la brecha en tu parroquia puede ser la oración.

El Señor llama a su iglesia a ponerse en la brecha, sin importar cuál pueda ser el resultado. Si sólo oras para tener éxito en tu propia vida, eres como los fariseos, y Jesús los llamó hipócritas o impostores. Puedes pretender estar en la brecha por alguien más, pero en realidad quieres algo para ti mismo. Si no obtienes lo que quieres de Dios, después de quince minutos, dejas de orar. La reunión de oración y la búsqueda de su rostro ya no forman parte de tu vida, y dudas de que Dios conteste tus oraciones.

Dios busca la oración persistente, fiel y sincera. Ponerse en la brecha en el lugar secreto con Dios durante 15 minutos cada día es un buen comienzo. Te darás cuenta de que esos quince minutos se convierten en 20 y luego en 30. No te preocupes por cuánto tiempo oras, solo mantente constante.

La biblia dice claramente que él quiere que estemos llenos de su amor y poder, y esto sólo sucede cuando vamos al lugar secreto con él. Si estás haciendo buenas obras solamente para que te vean los hombres, eso es todo lo que verás y tu vida se consumirá con preguntas como estas ¿me vieron? ¿aprecian lo que he hecho? ¿soy aceptado? ¿soy amado?

Cuando estes parado en la brecha y sirviéndole, no importara lo que digan los demás y no estarás buscando esa palmadita en el hombro. Los ojos del Padre están sobre ti y el está diciendo Bien hecho, buen siervo fiel.

jueves, 17 de noviembre de 2022

DISFRUTAR LAS BENDICIONES

¿Qué PODEMOS HACER PARA DISFRUTAR LA BENDICION DE DIOS HOY? ¿hay algún secreto? De ser así, ¿Cuál es? Afortunadamente, hay instrucciones en la biblia claras para guiarnos. La primera instrucción obvia del Señor es que debemos pedir en oración bendiciones. Recuerda lo que hizo que Jabes se destacara en su generación, invocó al Dios de Israel, diciendo: ¡oh, si me dieras bendición! – 1 crónicas 4,10-

Al parecer, Jabes no podía aceptar la idea de vivir sin la bendición de Dios. Ten en cuenta las palabras enfáticas: invocó Jabes. No era una mera oración mental, sino el grito profundo de un alma que no podía vivir sin un cielo abierto arriba suyo.




La oración de Jabes nos recuerda a Jacob, uno de los patriarcas de Israel, que también tuvo un tiempo crucial de oración con Dios. Una noche, Jacob luchó con Dios, en forma de hombre y luego pronuncio una frase que ha inspirado a muchas personas a lo largo de los siglos a buscar fervientemente a Dios por más. Cuando el hombre trató de irse, Jacob respondió: no te dejaré, si no me bendices.

Este tipo de oración apasionada y desesperada definitivamente está fuera de moda hoy en día. Tal vez esa es la razón por que experimentamos tan poca bendición divina tanto en la iglesia en general como en sus miembros individuales. Muy a menudo pareciera que nos contentamos con el status quo en lugar de buscar más a Dios. Debido a esto, parece que tenemos poco efecto en el mundo que nos rodea.

Yo no entiendo completamente los misterios de como un Dios soberano responde las peticiones de seres humanos frágiles, pero parece claro que la oración efectiva a menudo implica algo más que solamente decir las palabras correctas. Buscar a Dios con todo nuestro corazón es el tipo de oración en la biblia que asegura no sólo las respuestas sino la bendición de Dios que todos necesitamos. Si Jesús mismo oró en voz alta, a veces con lágrimas, entonces ciertamente puedo sentirme libre de derramar mi propia alma a Dios. Y tú también puedes.

jueves, 10 de noviembre de 2022

NO DESMAYAMOS

 

NO DESMAYAMOS… SINO POR LA manifestación de la verdad recomendándonos a toda conciencia humana delante de Dios – 2 corintios 4,1,2- San Pablo declara que estamos llamados a ser una manifestación de la verdad. Por supuesto, sabemos que Jesús es esta verdad. Entonces, ¿Qué quiere decir San Pablo al decir, en esencia, que debemos manifestar a Jesús?

Una manifestación es un resplandecer que hace que algo sea claro y comprensible. Entonces, en resumen, Pablo dice que somos llamados a hacer que Jesús sea conocido y entendido por todas las personas. En cada una nuestras vidas, debe de haber un resplandor de la misma naturaleza y semejanza de Cristo.

Pablo lleva aun más allá, este concepto de manifestar a Cristo. Él dice que en realidad somos las cartas de Dios al mundo. Nuestras cartas sois vosotros, escritas en nuestros corazones, conocidas y leídas por todos los hombres… escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo, no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón.




La mente carnal simplemente no puede comprender las cosas espirituales. Las considera tontas. Entonces Dios escogió hacer a conocer a su hijo a los pecadores de la manera más efectiva, al revelarlo en epístolas de carne y hueso, mensajes vivientes que pueden leer todos. Esto sucede solo por obra del Espíritu. En el momento en que somos llenos, el espíritu santo imprime en nosotros la misma imagen de Jesús y el continúa formando esta imagen en nosotros. La misión del Espíritu es formar en nosotros una imagen de Cristo que sea tan veraz y precisa que en realidad perfore las conciencias de las personas.

El espíritu santo logra esto agarrando nuestros corazones redimidos y cuerpos entregados y continuamente atrayéndonos a la presencia de Jesús. Ahí estamos obligados a vivir una vida santa.

Mientras pasas tiempo con él, su imagen en ti crecerá y tu vida se convertirá en una manifestación tan poderosa de Jesús que los que te rodean serán tocados y conmovidos.

jueves, 3 de noviembre de 2022

Has estado con Jesús?


 

POCO DESPUES DE LA RESURRECCION DE JESÚS, Pedro y Juan se encontraron con un mendigo lisiado a las afueras de la puerta del templo donde iban a adorar. Este hombre ella llevado a la puerta todos los días para ganarse la vida mendigando y les pidió limosna a Pedro y Juan. Pedro respondió: no tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy, en el nombre de Jesucristo de Nazareth, levántate y anda – hechos 3,6- El hombre fue sanado instantáneamente y en completo gozo comenzó a correr por el templo, saltando y gritando, ¡Jesús me sano!

La gente reconoció al lisiado y una multitud se reunió maravillándose de lo que veía. Pedro y Juan tomaron ventaja de la situación y comenzaron a predicar con valentía el arrepentimiento, lo que resulto en la salvación de miles. Cuando los principales de la sinagoga vieron lo que estaba sucediendo, se indignaron e hicieron que metiesen a los hombres en la cárcel. Luego exigieron saber, ¿con que potestad, o en que nombre, habéis hecho vosotros esto? Por supuesto, ellos sabían exactamente cual era el nombre que se estaba predicando, pero no lo mencionaron intencionalmente.

Pedro estaba lleno del denuedo del Espíritu Santo y respondió a los principales. En el nombre de Jesucristo de Nazaret, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucito de los muertos… no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos. Los principales estaban atónitos y se maravillaban, y les reconocían que habían estado con Jesús.

¿Cuál era la marca que distinguía a Pedro y Juan? ¡era la presencia de Jesús! Esos principales de la sinagoga se dieron cuenta, nosotros crucificamos a Jesús, sin embargo, el todavía sigue hablando hoy a través de estos dos hombres. En esa misma hora, Pedro y Juan estaban cumpliendo el mandato de Jesús de testificar de él en Jerusalén. Del mismo modo, creo que el poderoso testimonio de Dios en estos días no vendrá solo por medio de la predicación. También vendrá a través de hombres y mujeres que han estado con Jesús encerrándose con él y buscándolo con todo su corazón y alma.

¿Qué mayor evidencia de Dios podría haber que vidas transformadas por el poder sobrenatural de Cristo? Que se diga de ti ¡ese hombre, esa mujer, ha estado con Jesús!

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